El tema de la inclusión y la igualdad de la mujer está en los titulares hace pocos años, quizás bastante sobreexpuesto y manipulado por intereses políticos y extremistas.

Parece adecuado analizarlo dentro de nuestra Sociedad como parte de la madurez que se logra luego de 70 años de existencia, pero con la altura de miras de profesionales que entienden el valor que tiene la convivencia de distintas miradas a la especialidad, para con los alumnos de pre y post grado y para los propios pacientes.

Es conocido que la proporción de mujeres en traumatología es de las más bajas entre todas las especialidades médicas.

Actualmente en la American Academy of Orthopaedic Surgeons (AAOS) es cerca de 6% lo que no ha cambiado significativamente en las últimas 3 décadas.

En nuestro país, el porcentaje de mujeres se ha incrementado un poco más rápido ya que partimos de 0 hace no mucho tiempo. En el 2012 la SCHOT tenía un 3,9% de mujeres, hoy el porcentaje a subido a un 6,4%.

¿Qué hace que las mujeres no elijan esta especialidad? ¿O es que son menos elegidas al momento de la postulación?

Se han hecho interesantes estudios en otras países donde el prejuicio y estereotipos son parte importante de las razones que las mantienen a un lado. Como principales razones se esgrime que la práctica de la especialidad sería poco compatible con un balance familia/trabajo razonable, que se necesita mucha fuerza física para el trabajo, que es un terreno tradicionalmente masculino, la poca exposición a la especialidad dentro de pregrado y la escasez de mentores dentro de las escuelas de medicina que hagan visible la posibilidad de postular.

La AAOS, a través de la Junta Asesora de Diversidad, ha iniciado una campaña de sensibilización para desmitificar las ideas preconcebidas relacionadas con una carrera en ortopedia, así como para alentar a los estudiantes de medicina a seguir una carrera en este campo.

Según los datos en los distintos países las mujeres no superan el 10% de todos los cirujanos ortopédicos en ejercicio. A medida que nuestra población continúa envejeciendo, aumentará la necesidad de traumatólogos. Actualmente, la mitad de los estudiantes de medicina entrantes son mujeres. Si nuestra especialidad quiere hacer todo lo posible para atraer a los mejores y más brillantes estudiantes de medicina a nuestros programas de postgrado, tiene sentido que se haga todo lo posible para asegurar que la cirugía ortopédica sea una especialidad que sea igualmente atractiva para estudiantes hombres y mujeres. Si tenemos éxito en este esfuerzo, nuestra especialidad habrá mejorado la dinámica cultural y la diversidad.

Ser traumatólogo, mantener un balance entre la familia y una vida personal balanceada no es ni cercano a fácil, pero se puede lograr con energía y un buen equipo de trabajo que apoye los espacios de vida no laboral de cada uno de sus miembros. Esto es equivalente a muchas especialidades médicas y a otras profesiones de alta exigencia.

Sabemos además, que para ser traumatólogo no se necesita fuerza bruta, hoy la tecnología es capaz de suplir en gran medida la fuerza y el equipo de trabajo es capaz de apoyar en caso de necesidad. Como dice un autor: “se necesita ser más inteligente que el hueso, no más fuerte”.

Espero que este espacio, junto con otras discusiones, nos ayude a cambiar la mentalidad actual y aumentar el número de mujeres calificadas en cirugía ortopédica.

Dejando de lado ese afán de querer ser iguales, el ser distintos es justamente lo que aporta a una sociedad científica que se beneficiará enormemente de tener un mejor equilibrio entre las sensibilidades masculinas y femeninas para el mejor tratamiento de nuestros pacientes, el bienestar de nuestros miembros y su influencia en la sociedad en general.

Dra. Angélica Ibáñez León
Directora SCHOT